Manuel Borrego, "Las tardes del Alcázar [Les conversations vespérales de l'Alcázar], un dialogue érasmiste" (intervention du 12 mars 2002)

David Alonso García, Una corte en construcción. Madrid en la Hacienda Real de Castilla (1517-1556), Buenos Aires, Miño y Dávila editores, 2005, 230 págs, ISBN: 84-95294-67-2.

 

José Antonio Martínez Torres

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)

jamtorres@geo.uned.es 

 

No son exageraciones de quien esto escribe señalar que en el complejo panorama editorial español actual una especie de Ley de Gresham aplicada al mundo de los libros de Historia se impone con vigorosidad y alevosía. Mientras que los buenos libros de Historia (viejos y nuevos) se echan en falta en las mejores librerías de nuestro país, los malos libros de Historia, elaborados mayoritariamente a golpe de calendario conmemorativo por aficionados a este viejo oficio, son apilados torre tras torre por los libreros en las estanterías y expositores de sus importantes locales. Se trate de biografías de reyes y reinas, de libros sobre la tortura inquisitorial o sobre un “nuevo” aspecto de la guerra civil española, lo cierto es que el mal libro ha expulsado al bueno de su hábitat natural.

 

Basta con que echemos una rápida ojeada al trabajo de David Alonso García para percatarnos de que Miño y Dávila, la bonaerense editorial que ha tenido a bien editar esta sólida monografía, ha decidido darle la espalda a las leyes de mercado para apostar con riesgo pero con inteligencia, por un buen libro de Historia, bien escrito y tremendamente esclarecedor del desatendido y complejo trasfondo hacendístico en el que se desarrollaron las relaciones entre la Corona y la ciudad de Madrid a principios del Renacimiento.

 

La transformación de la villa de Madrid en la Corte estable de ese imperio español repartido en los tres continentes conocidos en la época y donde, según sus coetáneos, “nunca se ponía el sol”, es un acontecimiento histórico de primera magnitud y que ha desencadenado una importante bibliografía al respecto. Desde los pioneros trabajos económico-sociales de David Ringrose y Alfredo Alvar Ezquerra hasta la exhaustivos trabajos demográficos de María Francisca Carbajo Isla, pasando por las investigaciones sobre los corregidores de Madrid de Ana Guerrero Mayllo y Mauro Hernández Benítez,  en todos ellos se mencionaba la importante alteración demográfica y política que supuso la decisión de Felipe II de instalar la sede de su Monarquía a orillas del río Manzanares. Se presuponía que el Madrid anterior a ese annus mirabilis que es 1561 estaba alejado de cualquier idea de Corte y crecimiento económico y urbanístico. Es aquí donde reside el principal valor de este trabajo, que partiendo de un pormenorizado conocimiento de la historiografía local y de las fuentes archivísticas (Archivo General de Simancas, Archivo Histórico Nacional, Archivo de la Villa de Madrid, etc.,), desmonta este lugar común historiográfico subrayando que, desde la época del Emperador Carlos V, una serie de cortesanos (los Medina, los Herrera y los Vargas) decidieron instalarse en Madrid aprovechando la favorable coyuntura económica que se venía arrastrando desde finales del reinado de los Reyes Católicos.

 

Tan atractiva tesis se articula en siete capítulos que, con la lógica que impone la documentación consultada, se ocupan de la recaudación del encabezamiento (acuerdo entre la Hacienda regia y sus súbditos, y por el cual la Corona percibía una cantidad que podía convertirse en perpetua  y negociación del encabezamiento), de su gestión y destino final. En todos ellos se nos muestran novedosos hallazgos que son analizados solventemente con una metodología histórica deudora en cierto modo de la historia del poder, de sus redes y clientelismo; no obstante, quizás el más novedoso de todos ellos sea el de presentarnos a la oligarquía madrileña de mediados del siglo XVI como un “conglomerado de grupos” donde la ubicación no era un acontecimiento único y determinante. Su temprana presencia en la Corte estuvo fuertemente ligada a los abundantes beneficios extraídos por gestionar la fiscalidad regia, lo que contribuyó a generar una postiza fidelidad a Carlos V y a apuntalar más si cabe el peculiar sistema feudocorporativo hispano, prácticamente inalterable entre 1521 (derrota de los comuneros) y 1700 (fallecimiento de Carlos II). La oligarquía, por tanto, se presenta como el cierre de un sistema político en el que la negociación, el consenso y la dádiva son las claves que explican la estabilidad del modelo absolutista castellano si se compara con el francés y el inglés. De igual forma, la oligarquía, con su voraz apetito por el crédito y la especulación, sería la responsable última del fracaso del desarrollo económico de Castilla a largo plazo. Es cierto que la oligarquía madrileña, a diferencia de la parisina y la londinense, renunció a articular un espacio madrileño parejo al de París y Londres. Ahora bien, ¿la oligarquía tiene la “misión” del cambio histórico? La clásica polémica braudeliana sobre la “traición de la burguesía” reproducida en el segundo volumen de La Méditerranée sale a relucir en el estimulante trabajo de David Alonso y, con toda probabilidad, sus críticos persistirán en esta dirección. Así y todo, Una corte en construcción. Madrid en la Hacienda Real de Castilla (1517-1556), es un brillante trabajo de investigación donde lo particular se conjuga con lo general pero sin perder la globalidad como premisa metodológica de estudio. El impecable uso de las fuentes y la bibliografía de apoyatura lo convierten en una pieza necesaria e indispensable en la biblioteca de cualquier historiador interesado por la sociedad y la economía madrileña durante la primera mitad del siglo XVI.

 

 

 



Revista semestral presente en:
Tiempos Modernos: Revista Electrónica de Historia Moderna
ISSN: 1699-7778